jueves, 18 de abril de 2013

Pintura barroca

Los principios de la Contrarreforma exigieron que hubiera una nueva espiritualidad que se adaptase a la situación religiosa del momento, y para alcanzar esto, la estética barroca fue un medio expresivo perfecto.
Por otra parte, los monarcas también se aprovecharon del arte al utilizarlo como propaganda para exaltar su poder.

Pintura barroca

Para exaltar el poder religioso, se quería mostrar a la población las verdades de la fe, por eso se hacía arte siguiendo los principios del Concilio de Trento y de la Contrarreforma. Algunos de los temas totalmente rechazados por los luteranos, como los santos o la Inmaculada Concepción, eran los que abundaban en la iconografía. Se caracterizaba por su gran realismo, por el que se pretendía ''llegar'' mejor a los fieles.

El poder monárquico se exaltaba mediante retratos de los monarcas y su familia, mediante pinturas históricas con hazañas llevadas a cabo por el Estado, destacando así su poder, e incluso mediante pinturas mitológicas que alababan a la corona con diferentes simbologías.

                               Rubens: Muerte de Enrique IV y proclamación de la regencia

Pintura barroca en España

Se podría afirmar que el Barroco es uno de los momentos más productivos en la pintura española. Madrid, ciudad donde estaba la corte, y Sevilla, enriquecida por concentrar el comercio con América, fueron clave para la pintura.

Mientras que en algunas naciones se dieron las corrientes clasicista y decorativa, en España predominó el naturalismo y tenebrismo.
En la temática apenas se dio la mitología, ya que la mayoría de obras eran de carácter religioso. 

                                                             Ribera: San Andrés

A pesar de que se dieron grandes pintores como Ribalta, caracterizado por su naturalismo y los fuertes contrastes, o José de Ribera, con una etapa tenebrista y otra influenciada por la pintura veneciana, el pintor más destacado fue Diego Velázquez, una de las figuras españolas, y mundiales, más célebres en pintura.

El sevillano trabajó en la corte de Felipe IV, por ello se pudo centrar, sobre todo, en la temática mitológica, dejando algo de lado los temas religiosos.
Una de las principales características de su pintura es el arrepentimiento: El pintor retocaba sus cuadros del Palacio del Buen Retiro cuando la composición empezaba a no convencerle.

                                                  Velázquez: Felipe IV en armadura

Velázquez se vio muy influenciado a su llegada a la corte, en 1623, por la pintura italiana que tenía Felipe IV. Su obra más destacada en este período fue El triunfo de Baco, donde mezcla personajes mitológicos y personajes que correspondían al siglo XVII. 

                                                    Velázquez: El triunfo de Baco

En su primer viaje a Italia, cambia radicalmente su estilo, pasando de tonos ocres a unos tonos muy claros. Un gran ejemplo de ello es La fragua de Vulcano, donde trata las infidelidades de Venus a su esposo.

                                                 Velázquez: La fragua de Vulcano

En 1631 regresa a Madrid. En esta etapa realiza, sobre todo, retratos, destacando los ecuestres, como el de Felipe IV.
Sin embargo, la obra más destacada de este período es La rendición de Breda, un lienzo histórico.

                                                 Velázquez: La rendición de Breda

Velázquez haría un segundo viaje a Italia, pero no tendría repercusión en su estilo.
Fue en su etapa final cuando realizó sus obras más brillantes y destacadas: Las meninas y Las hilanderas (o La fabula de Aracne).

                                                          Velázquez: Las meninas

                                                    Velázquez: Las hilanderas

Estas se caracterizan por el empleo de la luz (sobre todo, alternancia de luces y sombras) mediante la perspectiva aérea.



Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Vel%C3%A1zquez
https://es.wikipedia.org/wiki/Pintura_del_Barroco
http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/4788.htm

miércoles, 10 de abril de 2013

FERNANDO VI: reinado


INTRODUCCIÓN
El reinado de Fernando VI, será un reinado diferente al de su padre, Felipe V. Este rey, retratado como indolente, y con falta de ambición, dejará bastantes libertades a sus ministros. Casado con Bárbara de Braganza, se dejará influir también por ella en cuestiones políticas, aunque esta influencia será mucho menor que la que ejerció Isabel de Farnesio en Felipe V.  De hecho, Fernando mantendrá a Farnesio alejada de la Corte, en respuesta a su actitud crítica.
Fernando VI
La Corte, alicaída en los últimos años de Felipe V, se animará nuevamente con Fernando VI, sobretodo en sus primeros momentos de reinado. Ejemplos de ello serán la presencia de la voz de Farinelli o de las obras de Feijoo. También se mantendrá la protección del arte, con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Se darán cambios en la situación ministerial: Carvajal fue nombrado Secretario de Estado; Villadarias pasó a Gracia y Justicia; Ensenada conservó sus secretarías. Como consecuencia de la búsqueda del dominio de los arrendamientos de rentas y de los asientos para el Ejército y la Marina, la lucha política entre los distintos poderes se convertirá también en una lucha económica. Además, la política reformista, que favorecerá la reducción de estas posibilidades, endurecerá más la pelea.

La CLAVE DEL GOBIERNO, estará en el entendimiento entre Carvajal y Ensenada. Aunque ambos parecían de acuerdo al principio, se darán discrepancias puntuales (competencias no siempre diferenciadas; visión distinta de la política; intereses personales) que irán aumentando hasta llegar al punto de tomar decisiones que el otro ignorará. Ejemplo de esto serán el Tratado de Límites o el Concordato de 1753. Pero conseguirán llegar a un equilibrio, ya que ambos van a desear el fortalecimiento del país. Además, esta “falta de entendimiento” entre los ministros será ventajosa, ya que desconcertará a los embajadores extranjeros, y eso, a la hora de mantener la paz (cosa que a ambos ministros interesaba), resultará beneficioso.
Con la muerte de Carvajal en 1754, se producirá un cambio repentino en política, ya que se romperá ese equilibrio que había conseguido crear con Ensenada. Su sustituto sería Ricardo Wall, el entonces embajador en Londres y estimado por el embajador inglés en Madrid, Keene. Esto supondría una creciente influencia británica, la cual Ensenada pretendió contrarrestar con un ataque a los ingleses en Campeche, con ayuda de Francia. Esto fue una equivocación, ya que la influencia de Keene era muy grande y esto haría que los reyes apoyasen la oposición contra Ensenada, el cual sería arrestado y desterrado de la Corte.
Los dos últimos años del reinado serán totalmente inactivos. Tras la muerte de la reina en 1758, Fernando se sumiría en una crisis de melancolía, siendo su hermanastro Carlos quien tomaría algunas decisiones desde Nápoles. Finalmente, Fernando morirá en 1759.

MARCO INTERNACIONAL: paz armada y neutralidad
Fernando VI deseaba la paz, pero a su vez quería seguir defendiendo las opciones italianas de los Farnesio, sobre todo cuando se da la amenaza sobre Nápoles en 1746. El objetivo de España era seguir del lado de Francia, pero a su vez, buscar por separado la paz con Austria e Inglaterra. Por otra parte, debido a la ventaja de Francia en los Países Bajos, Inglaterra se vio obligada a buscar también la paz. Comenzarán así, entre 1747 y 1748, una serie de conversaciones paralelas entre los distintos países para buscar la paz. Sin embargo, estas no darían resultado, ya que cada país temía acabar perjudicado. Pero por otra parte, esto dio lugar al deseo de una ASAMBLEA CONJUNTA, por lo que en diciembre de 1747, se trasladaron las conversaciones a Aquisgrán, produciéndose la firma definitiva de la paz en octubre de 1748. El acuerdo se produjo por el entendimiento entre Francia y Austria; Inglaterra tuvo que ceder debido a la situación militar en Holanda. Francia tenía poco que reclamar; lo más importante fue que Austria cediera al infante don Felipe los territorios italianos (aunque con matices). Por tanto, como consecuencias de la Paz de Aquisgrán, Austria consiguió el reconocimiento de la Pragmática Sanción, aunque perdió territorios; Inglaterra consiguió mantener el equilibrio europeo; Francia mantuvo un dominio continental, aunque sin ampliarlo; Holanda se salvó; España consiguió los territorios, aunque el matiz estaba en que los herederos del infante don Felipe no heredarían estos, y aparte ninguna de las pretensiones españolas a las que Francia se había comprometido a ayudar, quedaron satisfechas. En definitiva, Aquisgrán fue una tregua forzada debido a la igualdad de los participantes, que conllevará a una guerra fría a partir de 1748, en la que las potencias se prepararán para una nueva ofensiva. Será un periodo de tensiones y sutilezas diplomáticas.
Por otra parte, en 1749, se completó el tratado de Aquisgrán con un tratado hispanoinglés, por el que España mejoró su situación con Italia y en el Atlántico: logró prevenir los ataques ingleses en América y recuperar los privilegios comerciales concedidos a Inglaterra en Utrecht.
En España, esta paz se aprovechó para mejorar la economía y reforzar el Ejército, sobretodo la Marina, aunque los métodos diferían, ya que mientras que Carvajal era partidario de la diplomacia, Ensenada lo era de la paz armada, es decir, de la intimidación por medio del Ejército. Finalmente, llegarán a un equilibrio. El objetivo era el de fortalecer España, con independencia de con qué potencia aliarse. Se mantuvo una equidistancia con Francia e Inglaterra, es decir, un acercamiento ambas pero sin depender de ninguna, debido a la desconfianza tanto en un país como en otro. Se produjo así una obligada neutralidad, durante la cual era necesario armarse. La puesta en práctica de esta neutralidad se verá en las acciones llevadas a cabo en el territorio de América, en el área atlántica, mediterránea y en el norte de África.
A la muerte de Carvajal en 1754 y con la sustitución de Wall, no habría muchos cambios en el plano internacional. Crecieron las tensiones con Inglaterra en el ámbito de presas, contrabando…, las cuales eran actuaciones particulares, pero el gobierno británico tampoco hacía nada por intentar frenarlas. En la Guerra de los Siete Años, Wall se mantendrá neutral.

MARCO INTERNO: reformismo
En este escenario de neutralidad, se llevará a cabo un REFORMISMO ECONÓMICO, que será fundamental, ya que la paz tenía como objetivos fundamentales el fortalecimiento del Ejército y de la Marina, así como también el progreso del comercio y la industria.
Entre las reformas de la Marina están las Ordenanzas generales de la Armada de 1748 y la supresión del Almirantazgo. En 1750, se dieron nuevas ordenanzas para el Ejército.
Ensenada
Catastro
Se produjo una reforma de la Hacienda llevada a cabo por Ensenada, que intentó ser revolucionaria, mediante el establecimiento de la contribución única en Castilla, y cuya puesta en práctica exigía la realización de un catastro. Esta reforma pretendía ser más igualitaria y conseguir dinero de las rentas más abundantes (las de tierra), pero debido a la oposición de las clases privilegiadas y la crisis de 1754 (en la que cayó Ensenada), este proceso se vio frenado.
En 1751 se creó el Real Giro, para gestionar la salida de dinero de España y el pago de operaciones en el extranjero. Esto produjo beneficios a la Administración pero afectó a los financieros privados.
En cuanto al comercio con América, se crearon nuevas compañías, como las de “comercio y fábricas”.
En el marco industrial, se impulsó la creación de nuevas fábricas estatales, como la de paños de Brihuega, de sedas de Talavera o de tabaco en Sevilla. Se atrajo a técnicos extranjeros y desde 1752, debido a la Junta de Comercio dirigida por Carvajal, se llevó a cabo una política de exenciones fiscales para promover la industria.
También habría novedades en política de comunicaciones, como el intento de mejora de los transportes entre Madrid y la periferia (sobre todo con el Norte); construcción de carreteras; inicio de la construcción del canal de Castilla; mejora de los puertos…
En 1749 se restableció el sistema de Intendentes (el cual había sido suprimido en 1724), que tenían por función el fomento de las actividades económicas.
Carvajal
También en 1753 se llegó a un acuerdo con la Santa Sede sobre la provisión de cargos eclesiásticos, en el que el Rey conseguirá un poder de patronato bastante amplio.
En conclusión, el programa reformista llevado a cabo por Carvajal y Ensenada, supuso una continuidad con las líneas anteriores. Es un programa en el que se darán ciertas contradicciones, como la creación de fábricas estatales mientras que se mejora la legislación de las empresas particulares, y en el que los puntos de fracaso serán debidos a la gran fuerza de oposición de los privilegios estamentales.

Tras el arresto y el destierro de Ensenada de la Corte, este fue sustituido por Arriaga, Eslava y Valparaíso. En un primer momento, este cambio parecía continuista, ya que todos estos habían sido protegidos de Ensenada, pero finalmente cambiaron su política. Esto tendría aspectos positivos, como la privatización de muchas fábricas estatales, y el mantenimiento de la política proteccionista y de exenciones fiscales; pero también negativos como el freno al proyecto de Ensenada de la contribución única, la vuelta del sistema de flotas para Nueva España, y el freno del programa de renovación de la Marina.

CONCLUSIÓN
El reinado de Fernando VI se puede caracterizar por los siguientes aspectos:
            -Desaparición de la presión extranjera.
-Cierta compensación a la aristocracia, con el nombramiento de Carvajal, pero a su vez oposición de esta a ciertas reformas.
            - Persecución de la paz y obligada neutralidad.
            - Mantenimiento del programa reformista.

BIBLIOGRAFÍA
- FLORISTÁN, A. (coord.), “Fernando VI”, Historia de España en la Edad Moderna, Barcelona, Ariel, 2009.

jueves, 4 de abril de 2013

Causas de la reforma

¿Por qué el papa, cuya riqueza es mayor que la de muchos grandes ricos, no edifica al menos la basílica de San Pedro con sus propios dineros, en vez de hacerlo con el de los pobres fieles? Las indulgencias, por las que los predicadores prometen grandes méritos, no tienen más que uno, el de entregar dinero. Hay que enseñar a los cristianos que lo que se da a los pobres o presta a los necesitados es mejor que ganar indulgencias.
Martín Lutero: 95 tesis contra la doctrina de la Iglesia católica.

Fue en 1517 cuando Martín Lutero publicó en Alemania sus tesis, con la que iniciaría un movimiento que se expandió por Europa y provocaría el fin de la unión de la Iglesia en Occidente.
La rigidez de la Iglesia ante los descubrimientos científicos, el antropocentrismo, la riqueza abusiva del clero, la compra de cargos eclesiásticos y la venta de indulgencias fueron, entre otras cosas, objeto de crítica de los humanistas.


Sociedad y economía

En el siglo XVI, el clero, normalmente de escasa formación, pertenecía a la nobleza. Su única ambición consistía en reunir riquezas, y se podría decir que, prácticamente, su ''responsabilidad clerical'' les daba igual. Llevaban a cabo una vida totalmente terrenal.
Esto resultó ser una gran causa de preocupación y angustia entre la sociedad, ya que consideraban que el fin se aproximaba, y debido a la ya nombrada corrupción del clero, la salvación quedaba lejos de ellos.
Uno de los asuntos más escandalosos era la venta de indulgencias: las consecuencias de los pecados se ''perdonaban'' pagando una cierta cantidad. Por ejemplo, el perdón por asesinar a alguien se conseguía pagando 8 ducados.
Llegó incluso a haber venta de indulgencias para pecados de personas ya fallecidas (con el fin de que ''estuviera'' por un menor tiempo en el purgatorio) y también, para futuros pecados.


La revolución de los precios que provocó el descubrimiento de América tuvo una gran repercusión, sobre todo, para las clases sociales adineradas.
Los nobles, que perdieron parte de su poder, se dieron cuenta de que podían recuperar su estatus e influencia apoyando a la Iglesia, a cambio de recibir bienes.
Los burgueses también llegaron a la conclusión de que si querían extender sus negocios, debían alejarse de la Iglesia católica, que no era más que un obstáculo, y apoyar la formación de iglesias con doctrinas capitalistas.


Cultura
El artista medieval era responsable solo de la ejecución, porque los contenidos e incluso los temas de las imágenes le eran dados; ahora[en el Renacimiento], el artista debe encontrarlos y definirlos, es decir, que no trabaja ya según directrices ideológicas impuestas desde una autoridad superior o por una tradición consagrada, sino que determina de modo autónomo la orientación ideológica y cultural de su propio trabajo. El arte no es ya una actividad manual o mechanica, aunque sea de alto nivel, sino intelectual o liberalis.
Argan, Giulio Carlo: Renacimiento y Barroco I. De Giotto a Leonardo da Vinci.

Hasta la aparición del humanismo, todo el arte giraba en torno a lo religioso. Incluso se llegaba a considerar herejía todo aquello que no estuviera relacionado con la religión.
Con el humanismo, sería el hombre el que se convertiría en el centro de las investigaciones y arte, ya que se consideraba que este era el principio fundamental del universo y cima de la creación.
Se reivindicaba, por lo tanto, que era necesario la autonomía de las actividades del ser humano.

Pero sin duda, lo más destacado en este apartado es el papel que jugó la aparición de la imprenta para la Reforma protestante.



El primer libro que se reprodujo en grandes cantidades fue la Biblia, lo que permitió la difusión, sin precedentes, de escritos luteranos y calvinistas.
Hasta ese entonces, la interpretación de los textos de la Biblia había estado en manos de los religiosos. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia no pudiera garantizar la salvación, llevó a que la sociedad la quisiera encontrar leyendo la Biblia y llegando a sus propias interpretaciones personales.


Política y religión

El principal antecedente en cuanto política y religión es el Cisma de Occidente, que debilitó de gran manera al cristianismo al hacer que estuviera dividido 40 años (1378-1417). Llegó a haber 3 papas: el de Roma, el de Aviñón y el de Pisa.
Los cardenales franceses e italianos querían un Papa de su respectiva nación, y, al no llegar a un acuerdo, se estableció un doble papado: uno en Roma y otro en Aviñón.
Todo terminaría en el Concilio de Constanza, donde Martín V, de nacionalidad italiana, fue reconocido por todos los cristianos.


Fuentes
Giulio Carlo Argan: Renacimiento y Barroco I. De Giotto a Leonardo da Vinci.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Felipe III

Los monarcas de la España del siglo XVII se caracterizaron por un nuevo estilo de gobierno que consiguió perfeccionar el autoritarismo regio: el valimiento.
Los validos, que normalmente pertenecían a la alta nobleza o al alto clero, actuaban como una especie de primer ministro con plenitud de poderes. Es decir, tomaban las decisiones en nombre del rey. Este sistema beneficiaba enormemente al monarca, ya que nunca se le podía culpar de decisiones erróneas al no haberlas tomado él.
El valimiento no fue exclusivo de España. Ejemplos de ello se dan en Inglaterra, con el duque de Buckingham, o en Francia, con el cardenal Mazarino.

Por Pax Hispánica se entiende parte del período en el que la monarquía hispánica tuvo la hegemonía mundial. Coincide con el reinado de Felipe III y su valido el duque de Lerma.
A diferencia de su padre, Felipe III, no tenía un gran interés por la política. Su valido más conocido fue el duque de Lerma, caracterizado por su excesiva ambición (aprovecharía su poder,entre otras cosas, para colocar en diferentes cargos a familia y amigos).


El período en el que reinó Felipe III destaca por la interrupción de los conflictos bélicos: tras un siglo de guerras, el agotamiento de la monarquía española hizo que se llegara a treguas con los enemigos y se diera el pacifismo (hecho que cambiaría con el reinado de Felipe IV).

Política exterior

En 1604 se firmó la Paz de Londres. En este tratado, redactado en inglés, castellano y latín, Jacobo I se comprometía a negar todo tipo de ayuda a los rebeldes de Holanda, además de asegurar la entrada de los barcos españoles a los puertos ingleses.
Inglaterra, por su parte, conseguía libertad comercial.

Felipe III había estado intentando llegar a un acuerdo con las Provincias Unidas desde 1600, pero los holandeses se negaban debido a que la situación en la que se encontraban no era mala.
Las hostilidades entre la monarquía hispánica y las Provincidas Unidas continuarían hasta 1609, cuando se firmó la Tregua de los doce años (o tregua de Amberes).
A ambas potencias les convenía firmar el tratado, ya que, por un lado, Holanda había perdido el apoyo de Inglaterra y Francia, lo que restaba sus posibilidades de ''victoria'', y, por otro lado, España tenía que centrar la mayor parte de sus esfuerzos económicos y militares en las amenazas que suponían los berberiscos del Mediterráneo.
Serían las Provincias Unidas las que saldrían más beneficiadas con dicho tratado, ya que se acordó que los españoles no entorpecerían su comercio con Europa, podrían, también, comerciar en las Indias, y, además, los calvinistas no reconocerían la libertad religiosa a los católicos.



Política interior

El haber llegado a acuerdos con los que se consideraban herejes, hizo que Felipe III perdiera prestigio, así que el monarca intentó reforzar el catolicismo con la expulsión de los moriscos de la península.
Esto no resultaría fácil, ya que la nobleza se negaba a perderles al ser una mano de obra eficaz y barata. Con el fin de contentarles, Felipe III acordó en dejarles todos los bienes de los expulsados.



Sin embargo, la pérdida de los moriscos tendría más efectos negativos que positivos: la cantidad de mano de obra perdida llevó al declive económico (obviamente, los bienes de los moriscos no compensaron lo que suponía tenerles como mano de obra) y además, muchos de ellos se convirtieron en piratas, lo que supuso un aumento de sus enemigos y de la amenaza que esto conllevaba.


             Historia de España: El siglo de Oro (Austrias menores: Felipe III, Felipe IV y Carlos II)




Fuentes: Wikipedia
José Luis Comellas: Historia de España Moderna y Contemporánea

miércoles, 13 de marzo de 2013

Juana I "La Loca"


 Juana nació en Toledo en 1479. Era la tercera hija de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, por lo que nunca se pensó en ella como posible heredera. Esto se ve en la educación que recibió, ya que fue educada como mujer de la Corte (comportamiento religioso, urbanidad, buenas maneras, danza, música, entrenamiento como amazona, conocimiento de latín y francés…) pero no para gobernar. Se trataba de una educación más basada en la obediencia que en el gobierno. Esto quedaba también reflejado en el manejo de su casa y, por tanto, de su ambiente inmediato (personal religioso, administrativo, etc.), los cuales estaban totalmente dominados por sus padres. Sin embargo, sucedía todo lo contrario con su hermano don Juan de Aragón (1478-1497), el cual se hizo cargo de su casa y demás posesiones como entrenamiento para el futuro gobierno del Reino.

En 1496, obedeciendo al plan estratégico y político de los Reyes Católicos de reforzar lazos con el Sacro Imperio para así conseguir cercar más el territorio francés, Juana partirá desde la playa de Laredo hacia Flandes para desposarse con el Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, Bravante, Limburgo y Luxemburgo, Felipe, apodado “El Hermoso”, hijo de Maximiliano I, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Partió en una flota genovesa, y en el viaje hubo varios contratiempos, llegando a hundirse una de las carracas de la flota, que transportaba a 700 hombres y varias pertenencias de Juana. Una vez que llegó a su destino, Juana no fue recibida por su prometido, debido a que había consejeros francófilos que consideraban más conveniente una alianza con Francia que con Castilla, y todavía creían poder convencer a Maximiliano de ello. Pero finalmente, el 20 de Octubre de 1496, Juana y Felipe se casaron en Lierre, en la iglesia de San Gumaro. Juana se encontró con que el ambiente de la Corte Flamenca era muy distinto al de la Corte Castellana, ya que esta primera se caracterizaba por ser desinhibida, individualista, festiva y opulenta, mientras que la castellana era una Corte sobria, religiosa y familiar. Esto pudo ser uno de los motivos de su comportamiento “fuera de lo normal”. Además, aunque desde el principio existió una gran atracción entre Juana y Felipe, este continuó con su actitud conquistadora y con sus devaneos con las damas de la Corte, lo que provocó en Juana una actitud celosa compulsiva y enfrentamientos constantes con su esposo, ya que no aceptaba su infidelidad. No obstante, del matrimonio nacerán 6 hijos: Leonor, Carlos, Isabel, Fernando, María y Catalina.
Tras la muerte de sus hermanos Juan (1497) e Isabel (1498), al igual que su sobrino Miguel (1500), Juana se convierte en heredera a la Corona de Castilla. Isabel I, en su testamento, lega la Corona a Juana, pero previendo un posible intento de Felipe por hacerse con el trono, añade una cláusula que decía que si a Juana le sucede algo o se ve incapacitada, la herencia del Reino pasaría a manos de Fernando de Aragón hasta la mayoría de edad de su nieto Carlos.

En 1502, Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía donde fueron jurados Príncipes de Asturias en Toledo y Príncipes de Gerona en Aragón. Llegará un momento en el que Felipe partirá a Flandes alegando un “cierto desgobierno” en sus estados, permaneciendo Juana en Castilla. Pero pronto Juana, a pesar de su estado tras haber dado a luz a su cuarto hijo en 1503, decide ir tras su esposo, cosa que su madre impedirá. Desde ese momento se incrementarán los episodios de locura de Juana, que culpa a su madre de mantenerla alejada de Felipe. Su enfermedad mental se convertirá así, en un elemento a vigilar, por lo que los Reyes Católicos querrán que permanezca a su lado. Pero finalmente, Juana partirá hacia Flandes para reunirse con su esposo.

En 1504, muere Isabel I de Castilla, y en su testamento, como ya se había dicho anteriormente, nombra a Juana Reina propietaria de Castilla, encargándose Fernando de la regencia mientras esta regresaba, junto a Felipe, de Flandes. En la Concordia de Salamanca, se acuerda este reparto de poder entre Juana y Felipe, y Fernando.

En 1506, llegan Juana y Felipe. Felipe había incidido en el estado mental de Juana para incapacitarla y así hacerse con el trono. Él y Maximiliano también habían intentado hacer que Juana firmara unos documentos para desbancar a Fernando pero Juana se va a negar, ya que no quiere hacer nada que pueda dañar a su padre. Se ve aquí la importancia de la lealtad a la familia que se le había inculcado a Juana desde pequeña. Aun así Fernando se negará a verla y no hará nada ante la acción de Felipe de incapacitarla. La causa más probable de esta negativa puede ser que  había muchos nobles castellanos que apoyaban a Felipe, mientras que Juana no tenía apenas apoyo. Finalmente, en la Concordia de Villafáfila, Fernando se retirará a Aragón y Felipe será proclamado Rey de Castilla en las Cortes de Valladolid. Pero poco tiempo después, morirá a causa de beber agua muy fría tras un partido de pelota, aunque no faltan los rumores de envenenamiento. Se manda entonces llamar a Fernando para ser regente de Castilla, por orden del Cardenal Cisneros. La muerte de Felipe agrava el comportamiento de Juana. Aumentan los rumores sobre su estado de locura, sobre todo cuando decide trasladar el cuerpo de su esposo desde Burgos a Granada, viajando siempre de noche y acompañada de clérigos, sirvientes, nobles, soldados, etc.

En 1509, Juana es llevada a Tordesillas para ser recluida por orden de Fernando, y posteriormente, del hijo de Juana, Carlos. Esto es debido, por una parte, al crecimiento de sus problemas mentales, y por otra parte, al temor de Fernando a la formación de un partido nobiliario en torno a su hija, que la reconociese como soberana legitima de Castilla. Juana sufrió 46 años de reclusión forzosa. Junto a ella estaba su hija Catalina, que se terminará marchando para desposarse. Se dice que fueron ninguneadas y maltratadas por sus servidores, especialmente por el Marqués de Denia. Juana mantiene en el monasterio de Santa Clara (cercano a Tordesillas) a Felipe sin enterrar (hasta su traslado a Granada en 1525), para impedir de algún modo que la volviesen a casar y así asegurar el trono a su hijo Carlos. Aquí vuelve a estar presente esa lealtad a la familia.


En 1516, muere Fernando, y Juana se convierte en Reina nominal de Aragón, aunque había ciertas instituciones que no la reconocían como tal, situación que aprovechó su hijo Carlos para hacerse con la Corona. Por tanto, Carlos y Juana correinaron en Castilla y Aragón oficialmente, ya que Juana nunca había sido declarada incapaz por las Cortes Castellanas. Esto se reflejará en los documentos oficiales, en los que aparecía el nombre de Juana en primer lugar.

En 1520, se produce el Movimiento Comunero, en el que Juana será una figura clave, ya que este movimiento la reconocía como soberana, en su lucha contra Carlos I. En este asunto, Juana actuó de una manera sorprendentemente cuerda y prudente. Juan de Padilla se entrevistó con ella y parecía que su causa era legitimada por Juana, por lo que a partir de ese momento, el objetivo de los comuneros sería demostrar que Juana no estaba loca, y que todo había sido un complot desde 1506 para apartarla del poder. Sin embargo, cuando le piden a la reina no solo palabras sino documentos oficiales con su firma, esta se negará rotundamente. A finales de 1520, el ejército imperial entra en Tordesillas, recuperando su cargo el Marqués de Denia.

La vida de Juana se irá deteriorando progresivamente, tanto mental como físicamente, hasta su muerte en 1555.

En conclusión, Juana fue una reina que no pudo reinar. Nominalmente, fue la primera reina de lo que hoy en día sería España, y fue una figura clave del Movimiento Comunero. En cuanto a su locura, seguramente tendría episodios psicóticos reales, aunque muchos otros simplemente serían una forma de hacer valer su voluntad, y si para ello tenía que tomar medidas “drásticas”, pues así lo haría.

DOCUMENTACIÓN
-http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-juana-loca/844397/
-http://es.wikipedia.org/wiki/Juana_I_de_Castilla
-http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juana_laloca.htm
-http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/personajes/5671.htm
-http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/juana.shtml

IMÁGENES
-http://destylou-historia.blogspot.com.es/2010/08/juana-la-loca-la-reina-cautiva.html
-http://www.tordesillas.net/webs/inicio.php?cat=1&cont=3&id=607&orden=0&cat_ref=8&cont_ref=1&id_ref=197

lunes, 11 de marzo de 2013

Los consejos - Sistema polisinodial

Los consejos y sus funciones




Los Consejos de la Monarquía Española tienen sus orígenes en la Edad Media ( en Castilla, Aragón y Navarra). Durante la Edad Moderna (XVI-XVIII) su importancia se ve mucho más presente por las primeras reformas en el reinado de los Reyes Católicos.
El sistema desarrollado en esa época era polisinodial, esto quiere decir que por medio de los consejos se gobernaba.
Los consejos se definen como reuniones de notables y en ocasiones de cleros (Consejo de la Inquisición), los cuales aconsejaban al rey para la toma de decisiones en el reino. El rey tenía al final siempre la última palabra. En algunos Consejos al principio contaban con académicos, expertos en ciertos asuntos, con el paso del tiempo el número de estos miembros fue aumentando.
Con el aumento del poder territorial fue necesario el inicio de una centralización administrativa de la monarquía. Los consejos fueron imprescindibles durante los siglos XVI-XVII.
Los consejos se pueden dividir en dos bloques: Consejos territoriales y Consejos temáticos.
La formación de los consejos territoriales eran necesarios, ya que el reino era muy extenso y cada determinado territorio tenía diferentes problemas y necesidades. Durante la época moderna la monarquía española contaba esencialmente con 8 consejos territoriales:

·         Consejo Real de Castilla ( dentro de este consejo se encontraba también el consejo de ordenes militares, el consejo de cruzada y el consejo de hacienda)

·         Consejo Real de Aragón

·         Consejo de Navarra

·         Consejos de Cámara de Castilla e Indias

·         Consejo de Indias

·         Consejo de Italia

·         Consejo de Flandes

·         Consejo de Portugal

Los consejos temáticos se encargaban de problemas específicos que surgían en todo el territorio del reino.
El Consejo de Estado contaba con miembros de alto rango de la nobleza y clero. Las funciones de este consejo eran los asuntos externos, ya que muchos de los miembros contaban con contactos internacionales, quienes los mantenían informados.
El Consejo de Guerra estaba constituido por Juntas, específicamente la Junta Armadas y Galeras. Al igual que por el capitán general de la Artillería, el comisario general de la Infantería y Caballeria. Y por último las secretarías de Mar y Tierra.
Como el mismo nombre lo dice, el consejo de guerra se encargaba de temas administrativos militares y navales.
Finalmente el Consejo de la Inquisición, el cuál fue uno de los más importantes y en parte, de los más temidos en el reino, ya que trataban cuestiones de fe y casos de sodomía, bigamia, hechicería, entre otros. Este consejo lo constituían de seis a diez miembros nombrados personalmente por el rey.

En el periodo “Ilustrado” (1700 – 1800), fue el inicio de la caída del sistema polisinodial, el cual era, como ya antes mencionado, conocido por el sistema de Consejos.
El sistema comienza a desaparecer en el siglo XIX. Es así como inicia el Consejo de ministros. Dicho consejo se encargaba de muchas de las funciones de los anteriores consejos de forma más eficaz.



Fuentes:
http://xvxiv.blogspot.com.es/2011/05/organizacion-de-la-monarquia-hispanica.html
Wikipedia


martes, 5 de marzo de 2013

Inquisición

Entre el final del reinado de Carlos I y el comienzo del de Felipe II, se cambió la actitud ante las corrientes intelectuales europeas debido a la victoria de la Reforma protestante, que hizo que aumentara de gran manera la intolerancia religiosa. La ortodoxia católica se asentó en España, donde tuvo un papel fundamental la Inquisición.
Este tribunal eclesiástico, establecido por los Reyes Católicos con el fin de conseguir la unidad religiosa, se ocupaba de que en España solo se practicara el catolicismo. A diferencia de lo que ocurría en el Imperio Otomano, donde había tolerancia religiosa, en España se perseguía y se condenaba cualquier manifestación hereje.



Aún habiendo en muchos casos solo sospechas, normalmente se retenía a los acusados y se les torturaba en prisión mientras se investigaba su conducta. Aquellos que confesaban por ''voluntad propia'' sufrían unos castigos menores que aquellos que se negaban a confesar.
La Inquisición se caracterizaba, entre otras muchas cosas, por la crueldad de las torturas (flagelación, la cuerda, ''cura de agua'' etc).



El acusado podía ser absuelto de manera plena o parcial, o condenado (prisión, quemado en la hoguera, etc). Estas condenas se leían y efectuaban en un acto solemne: el auto de fe.


                                               La Santa Inquisición y la tortura



Fuentes: Jaime Alvar Ezquerra: Diccionario de Historia de España
http://historiasdelahistoria.com/2009/10/19/las-torturas-de-la-inquisicion
Wikipedia